¿Fatiga adrenal?

El estrés puede causar alteraciones intestinales, que se convierten en un círculo vicioso:

-El estrés causa que se libere menos ácido clorhídrico en el estómago.

-Los niveles bajos de ácido clorhídrico hacen que las bacterias proliferen y viajen al intestino delgado, donde normalmente no deberían estar.

-Esto altera la motilidad intestinal, promoviendo mayor crecimiento bacteriano.

Pero ¿qué puede originarte el estrés?

Pues va mucho más allá que una preocupación por el trabajo del día a día. Hay muchas causas de estrés:

-Falta de sueño. El dormir 6 horas o menos no es lo recomendable, tu cuerpo no descansa lo suficiente.

-Exceso de ejercicio.

-Exceso de cafeína.

-No dedicar suficiente tiempo para ti.

-Relaciones tóxicas.

-Trabajo que te genere estrés, sea por el ambiente o los compañeros con los que trabajas.

Él estrés es una reacción fisiológica a eventos emocionantes como enamorarse o montarse en una montaña rusa, pero también es una técnica de supervivencia.

El problema es que nuestro cuerpo no sabe diferenciar entre el estrés que te genera esa ansiedad relacionada al trabajo o si te está persiguiendo un tigre, por ejemplo.

La respuesta fisiológica será la misma: se activara el Sistema Nervioso Simpático, esto hará que tus glándulas suprarrenales secreten cortisol y adrenalina, por lo que aumentará la presión arterial, tendrás taquicardia, se elevarán los niveles de glucosa en sangre, se elevará el colesterol, sudarás, aumentará tu frecuencia respiratoria, etc.

Cuando tu nivel de estrés es muy alto o surge con demasiada frecuencia, tu cuerpo permanece en estado de alerta constante y poco a poco se va resistiendo, te vuelves tolerante a esas sensaciones, y esto tiene muchos efectos porque nunca llegas a ese estado natural de reposo completamente; luego tu organismo se cansa, se agota, no tendrá la capacidad de hacer frente a esa alta demanda.

Cuando las glándulas suprarrenales están cansadas, el cuerpo puede experimentar una serie de síntomas:

-Fatiga o cansancio.

-Insomnio.

-Ansiedad.

-Depresión.

-Baja tolerancia al estrés. Te vuelves irritable.

– Antojos por la sal o azúcar.

– Humor excesivo luego de comer carbohidratos como pasta, pan y azúcar.

– Hipoglicemia.

-Infecciones crónicas.

-Enfermedad fibroquística mamaria.

-Disminución de la líbido.

-Sensibilidad a la luz o dificultad para ver por la noche.

Si sospechas que podrías tener fatiga de las glándulas suprarrenales, lo primero que debes hacer es visitar a tu médico de confianza. Las glándulas suprarrenales son la clave para un sistema inmunológico saludable y la función tiroidea adecuada.

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