¿Año nuevo, dieta nueva? Mejor cambia tu mente.

Hola a todos!

Les deseo un exitoso y saludable inicio de año.

Hablando de inicio de año me puse a pensar en que los propósitos más comunes y menos realizados por la mayoría son: dejar de fumar y  bajar de peso. Pero por qué no logramos  estos objetivos con facilidad ?, ya que  la mayoría sabemos  qué alimentos son los más recomendables para el día a día, que tenemos que hacer ejercicio físico durante al menos 30’, cuatro días a la semana como mínimo y ni que decir de fumar, sabemos que nos mata lentamente.
Así que la verdadera clave está en la parte  psicológica  que lleva al comportamiento adecuado para empezar a practicar los nuevos propósitos del año nuevo, como por ejemplo hacer un cambio en los hábitos alimenticios.

Ocurre a menudo que privarnos de comer lo que más nos gusta incrementa , la ansiedad por comer “eso que no debemos porque nos engorda”. Y la ansiedad no va a ser buena compañera de dieta, sino todo lo contrario.
Por eso es tan importante trabajar en lo interno al momento de empezar un cambio en nuestra alimentación.
Hay un error  al pensar que una persona va a ser capaz de introducir el cambio de alimentación y hacer deporte de forma fácil y duradera, simplemente porque le decimos lo que tiene que hacer (cuando en la mayoría de los casos… ¡ya lo sabe!).

¿Por qué ocurre esto? Porque siempre caemos en el mismo error: “la supuesta racionalidad de las personas”. Decimos “si ya sabes lo que tienes que hacer, ¿por qué no lo haces?” “ no tiene voluntad”.
Lo que ocurre es que somos seres emocionales,(y racionales aunque en menor medida) y si no  deseamos algo con mucha fuerza, no lo hacemos.

¿Qué hacer entonces? Pues “emocionalizar” el cambio, el famoso hábito a realizar, es decir, querer profundamente el cambio y visualizar los resultados que tendremos en nuestra vida con estos cambios. Para  ello vamos a escribir  nuestro objetivo en positivo (p.ej. “El día de hoy he decidido mejorar mis hábitos de alimentación y ejercicio físico para siempre” y lo pondremos a la vista cada día junto a los beneficios que trae de este cambio. Después lo comunicaremos a otras personas, ya que esto nos comprometerá aún más a realizar nuestro cambio de vida.
Debemos saber que el cambio será algo que haremos gradualmente, poco a poco, con paciencia y que puede durar hasta 6 meses si tus objetivos son grandes y definitivos. Notaremos incomodidad, pero si sabemos que eso forma parte de la mejora lo asumiremos como una parte necesaria para conseguir el objetivo, sólo así el proceso será más llevadero.

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