La fuerza, tu gran aliado para el running.

El running puede ser una actividad física agresiva para tus articulaciones, especialmente si no tienes la musculatura adecuada y adaptada para realizar esta actividad.

El entrenamiento de fuerza, sobre todo en las piernas, corrige desequilibrios musculares y debilidades comunes en la vida moderna.

Sin embargo debemos tomar nota para realizar este tipo de ejercicio de la forma correcta y que nos beneficie en nuestro entrenamiento.

Estos son algunos pasos a considerar para realizarlo de la mejor forma:

  1. Conciencia corporal: Enfócate a integrar la postura y a alinear las articulaciones adecuadas para realizar el ejercicio de la mejor forma.
  2. Refuerza el core: Fortalece la musculatura del core (abdomen, oblicuos, transverso, multífidos, psoas, glúteos, lumbares, etc.). Para ello son fundamentales los ejercicios en isométrico, es decir aquellos ejercicios en las que se aplica fuerza sin movimiento.
  3. Trabaja la fuerza: Realiza ejercicios de fuerza básicos, que impliquen los grandes grupos musculares de todo el cuerpo. El objetivo es aumentar la fuerza máxima. Que nadie se asuste, no se trata de levantar cargas máximas, pero un trabajo con pesos que permitan realizar entre 8 y 12 repeticiones van a provocar adaptaciones que nos permitan mejorar nuestros niveles de fuerza.

Planifiquemos este entrenamiento para que no choque con las carreras, Siempre que el entrenamiento de correr  no sea exigente y se deje un mínimo de seis horas con las pesas puede ser compatible.

Por lo tanto es preferible que primero se realice el entrenamiento de correr en  mañana  antes de ir a trabajar y hacer las pesas por la noche.

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