Descansar para rendir más.

Años de investigación desmienten la idea de que tomarse un día libre echa a perder la forma y tu rendimiento al correr. En realidad, es al contrario. Cuando se descansa tras fuertes cargas de trabajo se le está permitiendo al cuerpo adaptarse al entrenamiento y mejorar.

Un día libre cada semana posibilita que el cuerpo restablezca los niveles de glucógeno, se refuerce, y ayude a reducir la fatiga. Si no hay descanso, a corto plazo podremos adaptarnos, pero al final el asunto no funcionará.

La mayor parte de las lesiones están originadas por un exceso de entrenamiento, realizar un descanso activo puede ayudarnos a evitarlas pero la calidad y la intensidad del entrenamiento nos marcarán los días de descanso semanal.

Nuestro descanso no implica inactividad así que el tiempo que no dedicamos a correr, lo podemos aprovechar para hacer otras actividades que puedan complementar nuestro entrenamiento. Por ejemplo:

  • Una buena sesión de estiramientos, son básicos para reducir la amplitud de movimiento de ciertas articulaciones.
  • Tonificar los músculos es otra de las alternativas que tenemos para cuando no salimos a correr. Debemos seguir una guía para cada caso y estado de nuestro entrenamiento.
  • Realizar otras disciplinas deportivas, como la natación o el ciclismo sin exceso, puede venir bien para romper con la rutina diaria.

Sin embargo es fundamental atender a las señales que nuestro propio cuerpo nos lanza. De esta forma lograremos un descanso óptimo y, por supuesto, un entrenamiento eficaz.

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