Los alimentos fermentados.

Son aquellos en cuyo proceso de elaboración han tenido participación distintos tipos de microorganismos, como hongos y bacterias,  que producen modificaciones en el sabor, aroma y consistencia del producto.

Además, la fermentación incrementa de forma sorprendente la vida útil de un alimento, característica por la que este proceso ha sido muy utilizado desde la antigüedad y también por la capacidad de intensificar algunas propiedades nutricionales del alimento, o de inhibir algún compuesto perjudicial.

Los beneficios de incluir alimentos fermentados en nuestra dieta son múltiples:

  • Alimentos más nutritivos y digeribles (las bacterias han hecho parte de la digestión por ti).
  • La fermentación aumenta la presencia de importantes vitaminas, como varias del grupo B y la K2. La K2 es difícil de encontrar en alimentos no fermentados. Es una vitamina clave para la salud ósea y coronaria, así como prevención de ciertos tipos de cáncer.
  • Promueven la modulación del sistema inmunitario. Recuerda que el 70% de tus defensas están en el intestino. Una microbiota pobre aumenta el riesgo de muchas enfermedades.
  • Diferentes alimentos fermentados aportan diferentes bacterias, aumentando nuestra diversidad bacteriana. Y mayor diversidad de la microbiota está ligada a menores riesgos para la salud.

Cualquier buen plan de alimentación debe incluirlos.

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